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La escuela: una pequeña sociedad

La escuela es una creación humana, una institución a la cual la sociedad le ha conferido la función de educar. La complejidad con la que fue creciendo el mundo hizo que la sociedad creara una institución que sacara el educar del ámbito familiar y lo instalara en el social.

La familia es el primer agente socializador, ella es la encargada de comenzar a formar al niño en un ser social. Los seres humanos nacemos con una innegable necesidad de otros seres humanos y dependemos absolutamente de ellos. Esta dependencia es tanto biológica como afectiva, ya que si no existiese otra persona que se hiciera cargo de nosotros, moriríamos. Pero esta absoluta necesidad de otros no significa que seamos seres sociales desde el nacimiento, para serlo, debemos "meternos" dentro de ciertas formas de sentir, de pensar, de comprender, de relacionarnos...
Este es un largo proceso que comienza dentro de la familia: en su seno se establecen formas de regulaciones de los impulsos, las necesidades, los deseos. Se señala mediante acciones qué está "bien" y qué está "mal", qué es lo "debido"  y lo "indebido"... Estos actos, en apariencia simples, son formas en que el proceso de socialización se realiza, maneras de comenzar a incluir al niño en la trama de la cultura humana.

Pero para devenir seres sociales, también debemos ser personas individuales, esto implica dos procesos: socializarse e individuarse, tener las marcas de lo social y dentro de esto ser uno distinto de los demás.
La concreción de los procesos de socialización e individuación se realiza en primera instancia en la familia y luego en la escuela. La función de la escuela no sólo es la de instruir sino también la de socializar.

Salir de casa, de las normas y valores familiares, de las formas de sentir y demostrar el afecto, de las estrategias para resolver situaciones problemáticas es todo un desafío. Y ese desafío se juega en la escuela. A ella concurren muchos chicos que vienen de familias distintas, con sentires y pensamientos diversos, con valoraciones diferentes, y el niño tiene que encontrar la forma en que se va a incluir en esa compleja red de relaciones.
En la familia existe una forma de sentir, una de pensar, una de relacionarse, una de resolver situaciones. En la escuela hay tantas formas como familias se hallan representadas en ella. La escuela es "una pequeña sociedad" donde se reproduce la totalidad de las relaciones sociales.

En la escuela, como en la sociedad que representa, se juegan cuestiones ligadas al poder, al predominio, a la aceptación y al rechazo, a la hegemonía y a la valoración de ciertas cosas sobre otras. En la escuela, como en todo núcleo humano, se juegan emociones y sentimientos, se articulan amores y odios, dependencias e independencias.
Y el niño tendrá que aprender a integrarse a esto. Deberá respetar las formas de pensar y sentir de los otros, al tiempo que tendrá que encontrar sus propias formas de pensar y sentir; deberá saber que existen otros criterios, pero a la par descubrir el propio. Deberá reconocer cuál es su lugar y cuál el de los otros.

La escuela se convierte así en un espacio de encuentro y competencia, en un ámbito de ejercicio democrático en el que cada uno tiene sus derechos y sus obligaciones; la institución establece una forma de conducción que enseñe a convivir valorando lo distinto, tolerándolo e integrándolo.