11 de noviembre: San Martín de Tours
Patrono de la Ciudad de Buenos Aires
Nació en Hungría en el año 316, pero desde muy pequeño se fue a vivir a Pavia (Italia). A los 15 años, siguiendo la voluntad de su padre que era un oficial romano, se vio obligado a entrar al ejército. Es en esa época cuando, en un muy frío invierno, la tropa romana ingresó a la ciudad francesa de Amiens. Allí se encontró con un hombre casi sin ropas, que tiritando de frío le imploró caridad. Como no contaba con nada para darle se quitó la capa y la cortó al medio con su espada y cubrió con una de las mitades al pobre hombre. Martín soportó la burla de sus compañeros, pero esa noche Cristo se le apareció en sueños vistiendo la capa que había compartido con el mendigo y diciéndole a Dios “TENIA FRÍO PERO MARTÍN ME ABRIGÓ CON SU MANTO”. Impresionado por el sueño, se hizo bautizar y comenzó su vida dedicada a Cristo.

Fundó el primer monasterio que hubo en Francia donde estuvo diez años estudiando las Sagradas Escrituras. Los habitantes de los alrededores consiguieron por su intermedio, muchas curaciones y milagros. Martín siempre decía: "fui soldado por obligación y por deber, y monje por inclinación y para salvar mi alma".
En el año 371 fue invitado a Tours con el pretexto de que viera a un enfermo grave, pero era porque el pueblo quería elegirlo obispo. Apenas llegó la multitud lo aclamó como obispo de Tours, y lo obligaron a aceptar.

En Tours fundó otro convento. Y gracias a la prédica, los milagros y la bondad del nuevo obispo las conversiones al cristianismo eran cosa de todos los días. A los primeros que convirtió fue a su madre y a sus hermanos que eran paganos. Recorrió todo el territorio de su diócesis dejando en cada pueblo un sacerdote. Él fue el fundador de las parroquias rurales en Francia.

Cuenta la tradición que habiéndose caído por una escalera se le apareció un ángel que le dio un aceite que trajo del cielo, con el cual se curó frotándose las lastimaduras. La gente se admiraba al verlo siempre de buen genio, contento y muy amable, empleando siempre la bondad en su trato con los demás.
Supo con anticipación cuando iba a morir. Sus discípulos le pidieron llorando que no los abandonara. Falleció en el año 397.
El medio manto que cortó con la espada para dar al pobre, fue guardado en una urna y se le construyó un pequeño santuario para guardar esa reliquia. Como en latín para decir "medio manto" se dice "capilla", la gente decía: "Vamos a orar donde está la capilla". Y de ahí viene el nombre de capilla, que se da a los pequeños templos.
Es patrono de varios millares de parroquias en el mundo entero. Sólo en Francia hay más de 3.500 y también allí existen 284 ciudades que llevan su nombre.
Es el Santo Patrono de la Ciudad de Buenos Aires, desde el 20 de Octubre de 1580. Ese día, según se hizo constar en las actas del Cabildo, los cabildantes españoles tomaron un sombrero e introdujeron en él papelitos donde cada uno
Había escrito el nombre del santo que proponía. Se mezcló cuidadosamente el contenido y se extrajo uno. Con sorpresa los presentes leyeron el nombre “SAN MARTÍN DE TOURS”. Como Era un santo francés se decidió hacer la elección nuevamente. Entonces se introdujo el papelito otra vez en el sombrero y se mezcló con los que habían quedado. Por tres veces se repitió la operación y por tres veces consecutivas salió el nombre del mismo santo. Lo cierto es que fue aceptado por decisión divina y desde entonces “SAN MARTÍN DE TOURS” se convirtió en el SANTO PATRONO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.

El templo donde se lo venera está ubicado en la calle San Martín de Tours N° 2949, en el Barrio de Palermo.

Existen dos calles y una plaza que llevan su nombre. La Plaza está ubicada en Av. Alvear entre Schiaffino y Posadas.