10 DE NOVIEMBRE: DIA DE LA TRADICIÓN

 

El 10 de Noviembre se conmemora todos los años el DIA DE LA TRADICIÓN coincidiendo con la fecha del natalicio de José Hernández, una de las personas que más defendió a los paisanos de las injusticias que se cometían contra ellos.

José Hernández nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1834. Siendo muy niño su padre lo llevó a vivir al campo donde transcurrió su infancia, hasta que volvió a Buenos Aires, a la casa de sus abuelos en Barracas.

Estudió en el Liceo Argentino de San Telmo, pero al morir su madre, nuevamente se traslada con su padre al campo. La experiencia del contacto con la vida gaucha durante parte de su niñez y juventud, marcan una huella muy profunda en el futuro escritor.
Siendo hijo de una familia de unitarios, se alista en el ejército rosista, lo que genera la enemistad con Sarmiento.

Después de la caída del gobierno de Rosas se traslada a la ciudad de Paraná donde desarrolla diversas actividades, y luego, desde 1853 hasta 1886, participa activamente de las luchas civiles del país. Regresa a Buenos Aires, donde funda un periódico en el que reclama contra las injusticias de las que era objeto el gaucho, después del triunfo liberal y en especial durante el gobierno de Sarmiento.

El gaucho estaba condenado a desaparecer frente a lo que se consideraba la civilización. Hernández se opuso al abuso de autoridad y al reclutamiento forzoso para enviarlos a la frontera a luchar contra el avance de los indios.

En 1870 debe exiliarse en Brasil, pero a su regreso a Buenos Aires en 1872 publica la primera parte del "Martin Fierro", conocida como la “Ida”.

En 1873, emigra nuevamente hacia Montevideo y dos años más tarde regresa a la capital argentina, donde continúa participando en la vida política.

En 1879 publica la segunda parte del “Martín Fierro”, conocida como la "Vuelta". En ambas partes refleja el destino trágico del gaucho.

José Hernández expresa por medio del protagonista el modo de sentir, pensar y vivir del gaucho, sin descripción física, transformando a la poesía gauchesca en la expresión de un estrato social despreciado.

El "Martín Fierro" tuvo gran popularidad entre los hombres del campo, pero la crítica de su tiempo no lo valoró. Fue Leopoldo Lugones quien la dio a conocer a las letras hispanoamericanas.

Fue escritor, militar, político y periodista. Es el mayor exponente de la poesía gauchesca, llegando a considerar a su poema como precursor de la literatura hispanoamericana de protesta civil.

Murió en el año 1886, siendo senador en Buenos Aires.

 

Martín Fierro: Primera Parte ( I )

 
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que al hombre que lo desvela
Una pena estrordinaria,
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

Vengan Santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista
Pido a mi Dios que me asista
En una ocasión tan ruda.

Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien otenidas,
Y que después de alquiridas
No las quieren sustentar
Parece que sin largar
Se cansaron en partidas.

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar
Nada lo hace recular
Ni las fantasmas lo espantan
Y dende que todos cantan
Yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir,
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pié del Eterno Padre
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua
Ni me falte la palabra
El cantar mi gloria labra,
Y porniéndome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.

Me siento en el plan de un bajo
A cantar un argumento
Como si soplara un viento
Hago tiritar los pastos
Con oros, copas y bastos
Juega allí mi pensamiento.

Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pongo a cantar
No tengo cuando acabar
Y me envejezco cantando
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.

Con la guitarra en la mano
Ni las moscas se me arriman
Naides me pone el pié encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.