El
9 de noviembre fue declarado el Día Nacional del
Donante Voluntario de Sangre, a través de la ley
25.936 del año 2004, que apoya la importancia de
poder promover un cambio cultural y concientizar a la
población, incorporando esta práctica como
habitual, voluntaria, solidaria y anónima, destinada
al beneficio de alguien que lo necesita, en muchos casos
inclusive para continuar viviendo.
En
nuestro país, se necesitan 1.500.000 donantes por
año. La donación de sangre es un método
seguro basado en normas internacionales de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y de la Asociación Americana
de Bancos de Sangre.
Puede
donar toda persona, entre 18 y 65 años, que pese
más de 50 kg. Es fundamental no padecer ni haber
padecido ninguna enfermedad transmisible a través
de la sangre. Para verificar la aptitud del donante, se
analiza la sangre y se realiza una entrevista personal
y confidencial.
Hay
que recordar que no existe sangre artificial, sólo
se puede transfundir sangre de humano a humano. Esta puede
ser de sangre total, específico de plaquetas o
de plasma.
Las
patologías más frecuentes que requieren
este tipo de tratamiento son:
- Leucemia
- Aplasia medular
- Cáncer
- Trasplantes
- Déficit de plaquetas
- Anemia
- Hemorragias
- Cirugías
- Trasplantes
- Enfermedades hematológicas
- Hemofilia
- Hemorragias
- Quemaduras
- Tétanos
- Varicela
- Rubéola
- Hepatitis A y B
- Enfermedad hemolítica del recién nacido
Hay que recordar que “donar
sangre es ser solidario con el prójimo
y es una forma de dar vida en vida”.
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