Durante
todo el año celebramos la fiesta de muchos santos.
Pero la Iglesia Católica ha querido recordar que
en el cielo hay innumerables santos que no figuran en
el calendario. Por eso nos regala esta solemne Fiesta
de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos
que ya están en el cielo.
Muchos Santos, de toda edad y condición, han sido
reconocidos como tales por la Iglesia, y cada año
los recordamos en algún día preciso y los
tomamos como intercesores para tantas ayudas como necesitamos.
Pero este día festejamos, a esa multitud incontable
que alcanzó el Cielo después de pasar por
este mundo sembrando amor y alegría, sin apenas
darse cuenta de ello; recordamos a aquellos que, mientras
estuvieron entre nosotros, hicieron, quizás, un
trabajo similar al nuestro: oficinistas, labriegos, catedráticos,
comerciantes, secretarias..., y que también tuvieron
dificultades parecidas a las nuestras y debieron recomenzar
muchas veces, como nosotros procuramos hacer; y la Iglesia
no hace una mención nominal de ellos en el Santoral.
Es consolador pensar que en el Cielo, contemplando el
rostro de Dios, hay personas con las que tratamos hace
algún tiempo y con las que seguimos unidas por
una profunda amistad y cariño. Muchas ayudas nos
prestan desde el Cielo, y nos acordamos de ellas con alegría,
acudiendo muchas veces a su intercesión. |