1° de Noviembre: Festividad de todos los Santos.

Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos. Pero la Iglesia Católica ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no figuran en el calendario. Por eso nos regala esta solemne Fiesta de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo.

Muchos Santos, de toda edad y condición, han sido reconocidos como tales por la Iglesia, y cada año los recordamos en algún día preciso y los tomamos como intercesores para tantas ayudas como necesitamos. Pero este día festejamos, a esa multitud incontable que alcanzó el Cielo después de pasar por este mundo sembrando amor y alegría, sin apenas darse cuenta de ello; recordamos a aquellos que, mientras estuvieron entre nosotros, hicieron, quizás, un trabajo similar al nuestro: oficinistas, labriegos, catedráticos, comerciantes, secretarias..., y que también tuvieron dificultades parecidas a las nuestras y debieron recomenzar muchas veces, como nosotros procuramos hacer; y la Iglesia no hace una mención nominal de ellos en el Santoral.

Es consolador pensar que en el Cielo, contemplando el rostro de Dios, hay personas con las que tratamos hace algún tiempo y con las que seguimos unidas por una profunda amistad y cariño. Muchas ayudas nos prestan desde el Cielo, y nos acordamos de ellas con alegría, acudiendo muchas veces a su intercesión.