Hacia
fines del siglo XVIII, el Dr. Eduardo Jenner,
médico rural inglés dotado de un profundo
espíritu de observación, notó que
los pacientes contaminados por sus vacas de una enfermedad
llamada cow-pox no se enfermaban de viruela.
Dedicado
a investigar el tema, en 1796 inoculó a un muchacho
gotas de pus de una joven enferma de cow-pox. Los resultados
fueron los esperados: el joven quedó inmunizado
contra la viruela.
Bien
pronto su método se extendió por toda Inglaterra
y pasó al continente. En el año 1801 Jenner
pronosticó que "el resultado final
de esta práctica, la vacunación, será
la aniquilación de la viruela, el más temido
azote del género humano".
En
mayo de 1980 la Asamblea de la Organización
Mundial de la Salud reunida en Ginebra, Suiza, declaró
oficialmente que la viruela había sido erradicada
por completo de todo el planeta. |