EL
LIBRO EN LA HISTORIA:
Los primeros libros eran una especie de planchas de barro
con dibujos hechos con un punzón. Las primeras civilizaciones
que los utilizaron fueron los babilonios.
Los
egipcios, griegos y romanos utilizaban tiras de papiro que
enrollaban en un palo. El papiro era un material similar
al papel que se hacía de los juncos del delta del
Río Nilo. Escribían con una pluma de junco
y para leer había que desplegar el rollo. Los papiros
eran fáciles de confeccionar y eran excelentes para
la escritura, pero eran muy frágiles. En climas húmedos
se desintegraban con facilidad, por lo cual se ha perdido
el material escrito de la antigüedad. Sólo se
conserva una de lámina en el Museo Británico
de Londres. Las personas que se dedicaban a copiar o escribir
al dictado se llamaban escribas. El copiado era a mano,
por lo tanto era lento y costoso. Sólo las personas
pudientes y los templos los tenían. Aún así,
Egipto, Grecia y Roma fueron lugares de gran producción
de libros.
Los pueblos donde no habían juncos empezaron a utilizar
pergamino y otros materiales que se obtenían de las
pieles secas de los animales y que no presentaban tantos
inconvenientes para su conservación. Los persas y
los hebreos sustituyeron el papiro por estos otros materiales.
Recién en el siglo IV se reemplazaron los rollos
por códices (libro en latín). Estos eran una
especie de cuadernos de hojas hechas de madera cubierta
con cera donde se escribía con algo afilado y hasta
se podía borrar. Los griegos y los romanos los utilizaban
para los registros contables y luego también como
libro escolar. Con el paso del tiempo, en el armazón
de madera se empezaron a insertar hojas y a plegarlas formando
cuadernillos de pergamino o de papiro y se ataban con cuerdas.
En la Edad Media los libros eran escritos por los monjes
que para esa tarea tenían salas especiales en los
monasterios. La mayoría copiaba fragmentos de la
Biblia o de textos clásicos de la antigüedad.
Estos libros eran verdaderas obras de arte, ya que tenían
cubiertas adornadas con trabajos realizados en oro, plata
y piedras preciosas. Además se utilizaban tintas
de colores para las ilustraciones y doradas para decorar
los bordes de los manuscritos. Por lo tanto, los libros
seguían siendo escasos y muy costosos.
En Oriente, los libros se hacían sobre tablas de
bambú o en tiras de cáñamo que se escribían
con juncos y luego se unían. Igual que en Grecia
y Roma se envolvían en palos para formar rollos.
Con el tiempo se empezó a plegarlos y a ponerles
portadas de papel o tela para resguardarlos.
Ya
en el siglo VI a.c., en China se imprimían libros
con caracteres hechos en bloques de madera. Los más
antiguos que se conocen son del año 868 (Sutra) y
del año 972 (Tripitaka). Resultaba mucho más
rápido y económico hacer libros con bloques,
pero se tardaba mucho tiempo en fabricarlos y no eran reutilizables.
Recién en el siglo XI los chinos crearon la impresión
con bloques móviles reutilizables, aunque no les
resultó práctico por la gran cantidad de caracteres
que tiene su idioma.
En
el siglo XV los europeos aprenden de los musulmanes la fabricación
del papel y casi simultáneamente Gutenberg inventa
la imprenta de tipos móviles de metal. En 1456 se
publica el primer libro realizado con este sistema: la Biblia.
Ante
estas circunstancias se simplificó la producción
de libros, convirtiéndolos en algo más accesible
y fácil de confeccionar.
En España se imprimió el primer libro en 1472.
La imprenta llegó a América en el año
1540 cuando comenzó a funcionar en México.
La edición de libros se inició inmediatamente,
pasando enseguida a Perú.
Con la Revolución Industrial la producción
de libros se aceleró y en el siglo XX los precios
se hicieron accesibles gracias a la implementación
de avances tecnológicos. La introducción del
papel, la tela y la cartulina, así como la confección
mecanizada de las páginas y de las ilustraciones
hicieron que los libros llegaran a todos los hombres que
quisieran disfrutar de la lectura.
En América Latina se han desarrollado importantes
editoriales en Argentina, Chile, Colombia, México
y Cuba.
FUENTE:
ENCICLOPEDIA ESCOLAR ICARITO |