El
trabajo infantil que se debe abolir es el que corresponde
a alguna de las tres categorías siguientes:
- Un trabajo realizado por un niño que no alcance
la edad mínima especificada para el tipo de trabajo
de que se trate (según determine la legislación
nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas),
y que, por consiguiente, impida probablemente la educación
y el pleno desarrollo del niño.
- Un
trabajo que ponga en peligro el bienestar físico,
mental o moral del niño, ya sea por su propia
naturaleza o por las condiciones en que se realiza,
y que se denomina trabajo peligroso.
- Las
formas incuestionablemente peores de trabajo infantil
, que internacionalmente se definen como esclavitud,
trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas
de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños
para utilizarlos en conflictos armados, prostitución
y pornografía, y actividades ilícitas.
Se estima que un millón de niños trabajan
en la minería a pequeña escala en las canteras
en todo el mundo. Estos niños trabajan en las peores
condiciones que puedan imaginarse y deben enfrentar el riesgo
de morir, accidentarse o enfermarse. En las canteras de
piedra de diversos lugares del mundo hay niños que
ven amenazada su salud y su seguridad porque deben empujar
y acarrear pesadas cargas, porque inhalan sustancias tóxicas,
o porque deben utilizar herramientas y equipos peligrosos.
Los niños trabajan así para extraer diamantes,
oro y metales preciosos en África, gemas y rocas
en Asia, y oro, carbón, esmeralda y estaño
en Sudamérica.
La eliminación de todo el trabajo infantil
que se lleva a cabo en las minas y canteras es una meta
realizable.
El
12 de junio de 2005 la cuarta conmemoración del Día
Mundial contra el Trabajo Infantil estará dedicada
a la búsqueda de fórmulas para hacer realidad
esta meta.
FUENTE:
ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO |