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Los
Reyes Magos aparecen citados en una parte de ese maravilloso
libro que es La Biblia. Figuran en “El Evangelio
según San Mateo”, escrito allá por
el año 80 D.C. cuenta esta historia: cuando nació
Jesús en Belén de Judea, bajo el reinado
de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en
Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde
está el Rey de los judíos que acaba de
nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido
a adorarlo”. El rey Herodes mandó llamar
secretamente a los magos y, después de averiguar
la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén diciéndoles:
“Vayan e infórmense cuidadosamente acerca
del niño y, cuando lo hayan encontrado, avísenme
para que yo también vaya a rendirle homenaje”. |
Ellos
partieron siguiendo la estrella que se detuvo en el lugar
donde estaba el niño. Entraron en la casa, o mejor
dicho el pesebre, donde estaba el niñito Jesús
con María, su madre, y le rindieron homenaje. Luego
abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra,
que eran las ofrendas de más respeto y honor de
aquellos tiempos y regresaron a su tierra, pero lo hicieron
por otro camino, dejando a Herodes esperando la respuesta. |
Es
por esto que se celebra año tras año la llegada
de los tres Reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar.
Millones de chicos de todo el mundo esperan todos
los años la llegada de los Reyes Magos. En esa noche
tan llena de ilusiones preparan su zapatitos para que Melchor,
Gaspar y Baltasar les dejen los regalitos que pidieron en
sus cartitas.
UN
DATO: A principios del siglo IV, Santa Elena, la madre
de Constantino el Grande, se dedicó a la arqueología.
En Persia hizo su hallazgo más importante: encontró
unos huesos que identificó como los de los Reyes Magos.
Llevó las reliquias a Constantinopla desde donde, en
el siglo V, fueron trasladadas a Milán. En Italia reposaron
durante muchos siglos hasta que en 1164 las tropas del emperador
alemán Federico I, conocido como Barbarroja, asaltaron
y saquearon la ciudad. Esta operación fue encabezada
por el arzobispo de Colonia, Alemania. Él se apoderó
de las reliquias y las transportó en forma clandestina
unos mil kilómetros hacia Colonia.
En honor a las reliquias, los coloneses encargaron al famoso
orfebre Nicolás de Verdún labrar el más
grande y más espléndido sarcófago de la
Edad Media. El trabajo le tomó diez años. El relicario
pesa 350 kilos y está adornado con figuras de oro, plata
y piedras preciosas, entre ellas los tres Magos, la virgen María
y 28 profetas y apóstoles.
Para darle al sarcófago un digno lugar, en 1248 empezaron
a construir la catedral de Colonia, que hoy día sigue
siendo una de las más grandes del mundo. Aunque las reliquias
eran de origen dudoso, Colonia se convirtió a través
de los siglos, junto a Roma y Santiago de Compostela, en uno
de los grandes centros de peregrinación. En 1981 el Papa
Juan Pablo II visitó la catedral y se arrodilló
ante el sarcófago. |