6 DE ENERO: LOS REYES MAGOS
Los Reyes Magos aparecen citados en una parte de ese maravilloso libro que es La Biblia. Figuran en “El Evangelio según San Mateo”, escrito allá por el año 80 D.C. cuenta esta historia: cuando nació Jesús en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. El rey Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño y, cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”.
Ellos partieron siguiendo la estrella que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Entraron en la casa, o mejor dicho el pesebre, donde estaba el niñito Jesús con María, su madre, y le rindieron homenaje. Luego abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra, que eran las ofrendas de más respeto y honor de aquellos tiempos y regresaron a su tierra, pero lo hicieron por otro camino, dejando a Herodes esperando la respuesta.

Es por esto que se celebra año tras año la llegada de los tres Reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar.
Millones de chicos de todo el mundo esperan todos los años la llegada de los Reyes Magos. En esa noche tan llena de ilusiones preparan su zapatitos para que Melchor, Gaspar y Baltasar les dejen los regalitos que pidieron en sus cartitas.

UN DATO: A principios del siglo IV, Santa Elena, la madre de Constantino el Grande, se dedicó a la arqueología. En Persia hizo su hallazgo más importante: encontró unos huesos que identificó como los de los Reyes Magos. Llevó las reliquias a Constantinopla desde donde, en el siglo V, fueron trasladadas a Milán. En Italia reposaron durante muchos siglos hasta que en 1164 las tropas del emperador alemán Federico I, conocido como Barbarroja, asaltaron y saquearon la ciudad. Esta operación fue encabezada por el arzobispo de Colonia, Alemania. Él se apoderó de las reliquias y las transportó en forma clandestina unos mil kilómetros hacia Colonia.
En honor a las reliquias, los coloneses encargaron al famoso orfebre Nicolás de Verdún labrar el más grande y más espléndido sarcófago de la Edad Media. El trabajo le tomó diez años. El relicario pesa 350 kilos y está adornado con figuras de oro, plata y piedras preciosas, entre ellas los tres Magos, la virgen María y 28 profetas y apóstoles.
Para darle al sarcófago un digno lugar, en 1248 empezaron a construir la catedral de Colonia, que hoy día sigue siendo una de las más grandes del mundo. Aunque las reliquias eran de origen dudoso, Colonia se convirtió a través de los siglos, junto a Roma y Santiago de Compostela, en uno de los grandes centros de peregrinación. En 1981 el Papa Juan Pablo II visitó la catedral y se arrodilló ante el sarcófago.