La
Antártida comprende el ambiente tanto continental como
marítimo que se extiende en torno al Polo Antártico
o Sur. Se trata de un continente polar, que posee una cubierta
de hielo predominante y que está rodeado por un ancho
anillo de aguas oceánicas, sobre las que afloran grupos
de islas o archipiélagos que poseen a veces carácter
polar, otras subpolar, o bien ambos aspectos a la vez.
En
su conjunto la Antártida es, por lo tanto, la antítesis
del ambiente marítimo que comprende al Polo Norte o Ártico,
así como también al ambiente de tierras que lo
rodean. Por otra parte, la Antártida continental es muy
compacta y, debido a ello, los fenómenos meteóricos
de diversa índole y el clima resultante son más
uniformes, por lo cual se verifican en gran escala.
Las
características físicas (en lo que a vientos se
refiere), son temperaturas y corrientes marinas u oceánicas,
como así también a otros fenómenos vinculados
con la Antártida, exhiben una disposición latitudinal
bien definida, y tanto es así, que es el único
continente cuyo conjunto está formado por una sola masa,
debido a que la casi totalidad de su superficie se halla integrada
por un potente manto de hielo continental, de manera tal que
los afloramientos de rocas de diversa índole sólo
pueden observarse marginalmente y en determinadas ocasiones.
El
interior de la Antártida constituye el más vasto
desierto conocido sobre la Tierra. Debido a la presencia de
la enorme calota de hielo, la elevación del continente
antártico es, en promedio, muy superior a todos los demás
continentes y se ha calculado que supera los 2.200 metros sobre
el nivel del mar, en promedio.
En
cuanto a su superficie total, si bien no ha sido determinada
aún con total exactitud debido a que no puede afirmarse
a ciencia cierta dónde terminan las tierras y dónde
comienza el hielo, se ha calculado que su área probable
ha de estar comprendida entre los 13.000.000 y 14.000.000 de
kilómetros cuadrados.
Dicho
lo anterior, sobre los aspectos primarios fundamentales de la
Antártida: las divisiones básicas de la misma
y la orientación estructural pertinente, se considera
que el glaciarismo es un factor predominante en la evolución
de su relieve.
La
Antártida Argentina comprende dos ambientes, uno territorial
y otro marítimo; ambos forman parte integrante de la
Antártida Occidental. La soberanía territorial
argentina comprende regiones continentales típicas, como
así también islas y archipiélagos. En cuanto
a la soberanía marítima, se verifica sobre el
mar epicontinental, que se asienta precisamente sobre la plataforma
continental.
Ambas
soberanías pueden delimitarse como sigue:
1°. Soberanía Territorial: a) Península Antártica
y archipiélagos adyacentes, incluyendo la Isla Alejandro
I y la Isla Blanco Encalada; b) Islas y archipiélagos
del arco antártico-subantártico que comprende
las Islas Georgias del Sur, las Islas Orcadas del Sur, las Islas
Sandwich del Sur y las Islas Shetland del Sur; c) Área
Continental de la calota glacial, en continuación de
la Península Antártica, a delimitarse entre los
meridianos 25°W. y 76°W.
2°. Soberanía Marítima: a) Mar epicontinental,
hasta la profundidad de 200 metros, alrededor de las Islas y
archipiélagos subantárticos; y b) Mar epicontinental,
hasta la profundidad de 200 metros, alrededor de la Península
Antártica y sus archipiélagos adyacentes.
FUENTE: EL CORREO EN LA PROVINCIA DE TIERRA DEL
FUEGO,
ANTÁRTIDA E ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR.
Antártida
Argentina o Sector Antártico Argentino, a la
que consideramos parte del territorio nacional, integra un área
que ocupa el casquete polar austral y en la que prevalecen condiciones
ambientales particulares, muy distintas a las de América
del Sur, las cuales tienen una influencia muy marcada en la
presencia y en las actividades del hombre.
Por
otra parte, esa zona está afectada a un régimen
jurídico especial cuyo ámbito territorial abarca
toda el área al sur de los 60º de latitud Sur. La
región antártica delimitada por los meridianos
25º y 74º Oeste y el paralelo 60º de latitud
Sur, forma parte del que fuera Territorio Nacional de Tierra
del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur,
establecido por Decreto - Ley Nº 2129 de fecha 28 de febrero
de 1957, hoy por ley provincial.
Las
autoridades provinciales residen en Ushuaia y el Gobernador
designa anualmente su delegado para la región antártica,
quien representa así al poder civil de la zona.
La
presencia Argentina en nuestro Sector, según la
actividad de los foqueros criollos y de acuerdo con la
investigación histórica, se produjo en la
segunda década del siglo XIX; aunque algunos afirman
incluso que tuvo lugar a fines de dicho siglo. Eran buques
que desde el puerto de Buenos Aires iban a las llamadas
actualmente Islas Shetland del Sur en busca de sus presas.
El
secreto mantenido por nuestros foqueros hizo que el descubrimiento
de esas tierras fuera ignorado por mucho tiempo y se lo
atribuyeran navegantes de otros países.
A
fines del siglo XIX y principios del siglo pasado, la ayuda
prestada por nuestro país a expediciones extranjeras,
en particular la de Nordenskjöld, de Gerlache y Charcot,
fueron debidamente apreciadas, quedando como resultado tangible
toda una serie de nombres argentinos puestos a accidentes geográficos:
Isla Uruguay, Islas Argentinas, Roca, Quintana, entre otros.
EL
22 de FEBRERO de 1904 SE INICIA LA OCUPACION
PERMANENTE DE LA ANTARTIDA ARGENTINA
En
1904 se inicia la ocupación permanente de la Antártida
Argentina, con el izamiento del pabellón en Orcadas
el 22 de febrero de ese año. Cabe destacar que
durante 40 años la Argentina fue el único
ocupante permanente de la Antártida, hecho que
constituye el mejor aval de nuestros títulos de
soberanía en el área.
La
presencia Argentina en la Antártida tiene casi
un siglo, récord que nos enorgullece, y han sido
frecuentes los actos de gobierno y administrativos en
relación con nuestras actividades y en defensa
de los derechos argentinos.
Entre
las disposiciones legales de mayor importancia debemos
citar el decreto del Presidente Julio Argentino Roca de
1904 por el que se establece el Observatorio Meteorológico
Antártico Argentino, el decreto de 1951 que crea
el Instituto Antártico Argentino, el Decreto-Ley
2191que fija los límites del Sector Antártico,
la ley 18.513 de 1969 que crea la Dirección Nacional
del Antártico.
A
estas disposiciones deben agregarse desde la vigencia del Tratado
Antártico, las recomendaciones aprobadas por el Gobierno
argentino que fueron adoptadas en cada una de las Reuniones
Consultivas Antárticas.
Los
títulos de soberanía de nuestro país sobre
ese sector son múltiples, siendo los principales los
siguientes:
Continuidad
geográfica y geológica.
Herencia histórica de España.
Actividades foqueras desde que éstas comenzaron en
la región.
Ocupación permanente de una estación científica
que se mantiene desde comienzos de siglo hasta nuestros
días: el Observatorio Meteorológico y Magnético
de las Islas Orcadas del Sur, inaugurado en 1904.
Instalación y mantenimiento de otras bases temporarias
en la península antártica e islas adyacentes;
también en la barrera de hielo de Filchner, aparte
de numerosos refugios en distintos puntos del sector.
Trabajos de exploración, estudios científicos
y cartográficos en forma continuada.
Instalación y mantenimiento de faros y ayudas a la
navegación.
Tareas de rescate, auxilio o apoyo, tales como el salvamento
a comienzos del siglo pasado, del eminente sabio explorador
sueco Otto Nordenskjöld y sus compañeros; el
rescate de un enfermo y un accidentado, ambos ingleses de
la apartada estación de Fossil Bluff.
Presencia Argentina en tierra, mar y aire en todo el Sector,
inclusive el mismo Polo Sur, alcanzado en varias oportunidades
alternativamente por aviones de la Armada y de
la Fuerza Aérea y por las expediciones terrestres
del Ejército. Durante el año 1969, la Patrulla
Soberanía de la Fuerza Aérea llegó
a la entonces Isla Seymour, quienes utilizando solamente
picos, palas y explosivos construyeron la primera pista
de aterrizaje de tierra del Continente Antártico,
que permitió operar aviones de gran porte con tren
de aterrizaje convencional, es decir con sus ruedas, rompiendo,
a partir del 29-OCT-1969 con la fundación de la Base
Aérea Vicecomodoro Marambio, el aislamiento con dicho
Continente, donde ahora se puede llegar en cualquier época
del año; hecho de trascendencia nacional, histórica
y geopolítica, como así también la
apertura de rutas en sentido transpolar.
Apoyo logístico y operativo en forma permanente,
a las actividades científicas a nivel internacional.
BASES
ANTARTICAS:
En
el mapa figuran las Bases Antárticas Argentinas:
Permanentes: Orcadas,
Jubany, Esperanza, Marambio, San Martín y Belgrano II. Temporarias: Camara, Decepción, Petrel,
Primavera, Melchior, Brown, Matienzo.
Base
Orcadas
El
Lugar
Las
Islas Orcadas del Sur constituyen un archipiélago
situado a unos 1100 km. al sudeste de la isla de los Estados,
casi en el mismo limite norte del Sector Antártico
Argentino entre los paralelos 60º y 61º S y
los meridianos 44 y 47º W. Se trata de unas 40 islas
e islotes pequeños que totalizan una superficie
de casi 1000 km. cuadrados.
Estrechos y pasos, casi todos navegables, separan unas
de otras a estas islas montañosas que ostentan
sus picos casi totalmente cubiertos de hielo y nieve,
excepto en los lugares donde las laderas caen acantiladas.
Sus
costas, con algunas bahías más o menos amplias,
suelen congelarse por influencia del mar de Weddell, impidiendo
la navegación fuera de los meses del verano.
La
mayoría de las islas de este archipiélago se elevan
bruscamente desde el mar, presentado en su interior una cadena
montañosa que las recorre de este a oeste, de la que
descienden glaciares hacia el mar.
En las costas libres de hielo, especialmente en las islas que
emergen en el sur del archipiélago, los musgos y líquenes
formando un compacto tapiz verde ponen en el paisaje una nota
singular y atractiva que, unida a la presencia de las aves antárticas,
principalmente petreles y pingüinos, que acuden en primavera
y verano, atempera la sensación de soledad que produce
el lugar.
Las islas más importantes del archipiélago son:
Coronación, destacada por su extensión, con sus
450 km2 es la mayor del conjunto y la que también ostenta
el pico más elevado, el cerro Noble, de 1642 metros.
Sus costas ofrecen diversos aspectos: la costa norte es más
bien baja y el hielo que la cubre desciende suavemente hacia
el mar; la costa oriental es quebrada e irregular con bahías
y altos acantilados; la costa oeste es en parte acantilada;
la costa sur cubierta totalmente por glaciares, es la más
alta de todas.
Frente a la parte media de la costa sur de la isla Coronación
emerge la isla Signy, y en el extremo sudoeste de la isla de
referencia muy próximo a su costa están las isla
Larsen y, más hacia el oeste, las Inaccesibles.
Entre las isla Coronación y Laurie, al este de aquella,
se interpone la isla Powell, y al nordeste de ésta, surge
la isla Montura.
La isla Laurie es la que sigue en extensión a la isla
Coronación. Aproximadamente mide 21 km. de este a oeste,
variando su ancho desde 222 m en la parte más estrecha,
hasta 9 km. en la más amplia. La costa norte de la isla
Laurie presenta cuatro bahías, una de las cuales, denominada
Uruguay, mide 7 km. de ancho. En la costa sur de esta bahía
se abre la caleta homónima en la que se encuentra la
instalación argentina, en los 60º 44’ lat.
S y 56º 38’ long. W. En el fondo de la caleta se
forma entre las montañas un pequeño pasaje o istmo
de poco más de 400 m de ancho, que separa la bahía
Uruguay con la Bahía Scotia que se abre en la costa sur
de la isla. Esta tiene una entrada de casi 4 km. de ancho. En
el fondo de esta bahía se abre la caleta homónima.
Con relación a las operaciones de desembarco se prefiere,
por lo general, operar en Bahía Scotia, por la relativa
tranquilidad de sus aguas, protegidas por la península
Mossman.
El nombre actual del archipiélago es traducción
de “South Orkneys Islands”, topónimo con
el que aparece en la carta de James Weddell, quien en 1823 visitó
las islas, o sea un año después de haber sido
descubiertas por el capitán Powell.
En cuanto a la denominación “isla Laurie”
fue usada por primera vez en un mapa editado en 1822 por el
agente de ventas de cartas del Almirantazgo británico,
R.H. Laurie.
La
expedición del Dr. Bruce
El Dr. William S. Bruce partió de Edimburgo el 2 de noviembre
de 1902 para cumplir trabajos científicos en la Antártida
que le fueron encomendados por la Real Sociedad de Geografía
de Escocia, de acuerdo con las recomendaciones del VII Congreso
Internacional de Geografía celebrado en Berlín
en 1899.
El Dr. Bruce se había propuesto explorar y estudiar el
sector del casquete polar situado al sur de nuestro continente.
Arribado a las latitudes antárticas a bordo del “Scotia”,
después de haber recalado en las Malvinas, y no pudiendo
continuar la navegación por impedírselo el hielo
que ya cubría en gran parte el mar, decidió poner
proa hacia las Orcadas del Sur, descubiertas por Powell en 1821,
que ya había visitado en un viaje anterior.
Llegado a la isla Laurie, una de las mayores del archipiélago,
el “Scotia” penetró en una bahía en
la costa sur de la isla, bahía que fue bautizada por
Bruce con el nombre de su barco. Esto ocurría en el mes
de Marzo, y a esta altura del año el mar comienza a cubrirse
rápidamente de hielo. El “Scotia” quedó
aprisionado, Bruce y sus hombres decidieron invernar en la isla.
Era necesario, tener una casa para sobrevivir en un lugar tan
inhóspito y en la peor época del año, y
los expedicionarios se dedicaron a la tarea de construir un
albergue donde pasar el invierno. Así surgió “Omond
House”, la primera casa-habitacion en Orcadas del Sur,
una pequeña casilla de madera protegida por fuera con
piedra de las faldas de los cerros próximos. El nombre
le fue dado en honor de uno de los patrocinadores de la expedición.
Tal fue el humilde origen de nuestro primer observatorio en
las Orcadas y primer establecimiento permanente en la Antártida.
En Omond House pasó Bruce aquel invierno de 1903 en espera
de que el deshielo le permitiera salir con el “Scotia”
en procura del puerto de Buenos Aires con el fin de reaprovicionarse.
Mientras tanto, los hombres no permanecían inactivos.
Otra pequeña casilla de madera para depósito del
instrumental de magnetismo terrestre se levanto en un lugar
próximo a Omond House, además de pequeños
abrigos para observaciones meteorológicas instalados
en la playa de Bahía Scotia.
Llegada la época propicia para la navegación,
Bruce dejó en Omond House una dotación de seis
hombres encabezadas por el meteorólogo Robert C. Mossman,
que durante los años 1896 a 1900 había ejercido
la dirección de la estación de meteorología
de Edimburgo y la superintendencia del observatorio de Ben Nevis
(Escocia). Así continuaría con los estudios y
observaciones hasta el regreso de Bruce.
En Diciembre de 1903 el “Scotia” llegaba a Buenos
Aires en donde la Antártida comenzaba a despertar la
curiosidad y a atraer la atención de la gente.
Cuando llego el “Scotia” hacía apenas dos
años que nuestro puerto había sido visitado por
el Antartic de paso hacia el Sur, y a principios de Diciembre
había arribado el buque “Le Francais”, de
Charcot, regresado de su viaje a los mares australes y la corbeta
“Uruguay” de la Armada Nacional, trayendo a su bordo
al Dr. Nordenskjöld y sus hombres que habían quedado
aislados y en peligro al perder al “Antartic” aprisionado
por los hielos.
La
propuesta de Bruce
Durante
la presidencia del general Julio Argentino Roca se daban las
condiciones para que nuestro país pudiera colaborar en
el quehacer científico. La Argentina había decidido
la instalación de un observatorio meteorológico
y geofísico en la isla del Año Nuevo, cerca de
la costa norte de la isla de los Estados. Este hecho sumado
a la acción que nuestra marina acababa de realizar rescatando
a la expedición de Nordenskjöld, y apoyando luego
al “Scotia” en su viaje a Buenos Aires, inclinaron
quizás al Dr. Bruce, preocupado por la continuación
de las observaciones iniciadas en la isla Laurie, a pensar que
nuestro país podía acometer esa empresa.
El 9 de diciembre se había realizado en el teatro Politeama
un homenaje a los expedicionarios, y en esa oportunidad Nordenskjöld
dijo: “Aquí las expediciones son bien preparadas
y llevadas a buen término, como lo sabe cualquier persona
que observe la expedición realizada con tan buen éxito
por la Armada Argentina”. Bruce se dirigió al jefe
de la oficina Meteorológica dependiente del Ministerio
de Agricultura, señor Walterio Davis, con la siguiente
proposición: ofrecía al gobierno argentino la
instalación de Omond House, el depósito de instrumental
y los aparatos de observación, todo por la suma de cinco
mil pesos moneda nacional. Sólo ponía una condición:
que dicha venta no se hiciera pública, que figurase como
donación hecha por él a nuestro gobierno en retribución
por la cooperación que le prestara la Armada durante
su viaje a Buenos Aires.
Los funcionarios no necesitaron meditar mucho la propuesta para
comprender los beneficios que resultarían de su aceptación
no sólo desde el punto de vista práctico, sino
por el prestigio que daría a nuestro país el emprender
tales empresas. Así fue que el señor Davis valoró
en su justa medida la importancia de continuar con las observaciones
comenzadas en la isla Laurie y entrevistó al subsecretario
del Ministerio de Agricultura Dr. Carlos Ibarguren. “En
cuanto me enteré de la propuesta del señor Bruce
– escribió después Ibarguren- percibí
la importancia que tendría para la Argentina, no sólo
el interés científico, sino también político
práctico, el establecimiento permanente de una instalación
oficial del gobierno en lo que entonces se llamaban <mares
australes de la República>, hoy Antártida;
era un primer paso; tornaríamos así en efectiva
la posición de lo que era y es parte integrante de nuestro
país” (Carlos Ibarguren, “La Historia que
he vivido”). Esto es lo que el subsecretario de Agricultura
informó al ministro Wenceslao Escalante, quien inmediatamente
dio su aprobación al proyecto encargando a su subordinado
redactase el decreto con fecha 2 de enero de 1904 que fue publicado
en el Boletín Oficial del 5 de enero.
En ningún momento ni Bruce ni la legación inglesa
en la Argentina habían considerado bajo soberanía
británica a las Orcadas y menos aún se dio proyección
política a la enajenación de la casilla instalada
allí. Los expedicionarios del “Scotia” reconocieron
que esa región no pertenecía a Gran Bretaña,
como se dice en la obra publicada por Bruce en 1906, titulada
“The voyage of the Scotia”.
Muchas veces –se afirma en la pagina 78 de ese libro-
en los variados temas examinados durante las largas veladas
de invierno, la cuestión de la propiedad de las islas
Orcadas del Sur, y después de muchas y largas discusiones
llegamos a la grata conclusión de que, aun en esta época
del imperialismo, las Orcadas del Sur, habían escapado
al poder de todo país y que gozábamos del privilegio
de vivir en una tierra de nadie (no man’s land). Pero
temo que esto no dure mucho, no porque la pretendamos para Inglaterra,
porque aun cuando siempre hemos deseado ensanchar los confines
de nuestro imperio no hubiéramos podido pretender nuevos
territorios en nombre de nuestro país sin un mandato
de nuestro gobierno.
“Sin embargo, cuando el <Scotia> volvió a
las islas en febrero de 1904 con una comisión argentina
para hacerse cargo del Observatorio bajo los auspicios del gobierno
argentino, la bandera argentina fue izada donde primeramente
ondeara el león escocés y yo presumo que las Orcadas
del Sur son consideradas como una posesión de aquella
potencia”.
Junto con el observatorio se instaló también en
la isla Laurie la primera oficina de correos que funcionó
en Antártida, siendo su primer jefe el señor Hugo
Acuña, miembro de la comisión, que fue designado
para esa tarea por el entonces Director de Correos y Telégrafos
de la Nación, don Manuel García Fernández,
y provistos para tal fin de una valija postal con formularios
del correo nacional y un matasellos para anular las estampillas
argentinas utilizadas por el personal del observatorio. Autor
de la iniciativa había sido el naturalista y geógrafo
don Francisco P. Moreno, preocupado por la defensa de nuestros
intereses en la Patagonia y de nuestra presencia en Antártida.
Grande fue la satisfacción del Dr. Bruce por el resultado
de su gestión, pues al mismo tiempo que veía asegurada
la continuación de los trabajos realizados por sus hombres
en la isla Laurie, contaba ahora con el dinero necesario para
proseguir su viaje hacia el Polo Sur. Como debía hacer
escala en Laurie para embarcar al equipo que había quedado
en Omond House, se ofreció para trasladar a los integrantes
de la comisión argentina que iría a hacerse cargo
de las instalaciones adquiridas, ya que al estar en reparación
la “Uruguay” nuestra marina carecía de medios
para hacerlo.
El 21 de enero de 1904, el “Scotia” zarpaba de nuestro
puerto rumbo a las Orcadas del Sur. A su bordo viajaban los
siguientes integrantes de la comisión argentina: Edgard
C. Szmula, empleado de la oficina Meteorología Argentina,
Hugo A. Acuña, de la división de Ganadería
y Luciano H. Valette, de la oficina de Zoología del Ministerio
de Agricultura. Este personal trabajaría en Orcadas bajo
la dirección del señor Roberto C. Mossman, que
de ese modo pasaría un año más en Laurie,
lo mismo que Williams Smith, otro miembro de la expedición
escocesa, que quedaría en la isla como cocinero de la
comisión.
Después de recalar en las Malvinas, el “Scotia”
llegó a Laurie el 14 de febrero; el día 22 se
efectuó la sencilla ceremonia de traspaso de las instalaciones,
y desde ese momento comenzó a flamear nuestra bandera
en aquel desolado lugar.
Los cinco hombres que por primera vez invernaron en la isla
Laurie durante aquel año de 1904 para estudiar la naturaleza
del extremo austral del mundo, fueron, junto a Sobral, Irizar
y sus marinos, los pioneros de nuestra historia antártica,
los que iniciaron la pleyade de hombres que en una u otra forma,
vienen trabajando ininterrumpidamente aportando su esfuerzo
a la ardua tarea de investigar la naturaleza antártica
en sus múltiples aspectos, posibilitando así la
participación de nuestro país en el quehacer científico
junto a otras naciones empeñadas en la misma obra.
En 1927 se inauguró en Laurie la primera estación
radiotelegráfica en la Antártida.
Del ámbito del Ministerio de Agricultura, el Observatorio
de las Orcadas del Sur, pasó a depender en 1951 de la
Fuerza Aérea Argentina. En 1952 por Decreto Nº 13.714,
pasa a jurisdicción del Servicio de Hidrografía
Naval como Destacamento Naval Orcadas, Servicio del cual depende
desde entonces a través de su Departamento Antártida.
Estructura
y funcionamiento:La base cuenta con las siguientes dependencias
Se realizan trabajos sobre: meteorología de superficie
y de altura, cuenta con una central de pronósticos antárticos;
magnetismo, componente vertical y horizontal, cómputos,
observaciones y lectura de registros, relevamientos geológicos
y localización de sensores; observación visual
de auroras; científicos del IAA - DNA realizan estudios
glaciológicos, estado del hielo en el mar; en biología,
observación de la fauna, trabajos sobre aves y mamíferos
marinos y monitoreo de colonias de pingüinos; la actividad
geológica y geofísica es discontinua.
Decreto
firmado por el presidente Roca, aceptando la propuesta de Bruce
Buenos Aires, enero 2 de 1904
“En vista de la nota del jefe de la Oficina Meteorológica
Argentina y de los demás antecedentes y documentos relativos
al establecimiento de nuevas estaciones meteorológicas
y magnéticas en los mares del Sur de la República,
y CONSIDERANDO que es de alta conveniencia científica
y práctica extender a dichas regiones las observaciones
que se hacen en la isla de Año Nuevo y en el Sur de la
República, El Presidente de la Nación
Argentina, decreta:
Articulo 1º - Autorizase al Jefe de la
Oficina Meteorológica Argentina para recibir la instalación
ofrecida por el señor William S. Bruce en las islas Orcadas
del Sur, y establecer un nuevo observatorio meteorológico
y magnético en las mismas.
Articulo 2º - El personal se compondrá
de los empleados que el Ministerio de Agricultura designe y
de los que posteriormente puede suministrar el Ministerio de
Marina.
Articulo 3º - Anualmente serán
reemplazados dichos empleados por los que se designe para relevarlos
y que conducirá un buque de la Armada.
Articulo 4º - La asignación de
sueldo y viático para los que no lo tengan determinado
por el Presupuesto, así como los demás gastos
requeridos, serán determinados por el Ministerio de Agricultura
e imputados al ítem correspondiente del Presupuesto General.
Articulo 5º - Comuníquese, publíquese
y desde al Registro Nacional.”
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