En
1771, en la ciudad de Buenos Aires habían once médicos,
todos extranjeros. En 1778, había un total de 12 entre
extranjeros y nativos, todos formados en el exterior, y para
finales del siglo, la situación era sumamente irregular,
con médicos que no eran tales y con autorizaciones informales
para el ejercicio de la medicina. Para poner fin a esta situación,
el virrey decidió pedir a España la Autorización
Real para instaurar un organismo regulador, llamado Protomedicato.
El
17 de agosto de 1780 se establece la primera organización
sanitaria que regulaba el ejercicio del "arte de curar"
sobre bases éticas y jurídicas. Significó
el comienzo de la preocupación del Estado por la higiene
pública, responsabilidad que hasta ese momento había
recaído en los vecinos a través de sus asambleas
o cabildos. Fue puesto en funcionamiento en 1780 por el Virrey
Vértiz, quien a su frente designó al doctor Miguel
O'Gorman, que se había graduado en Paris y en Reims,
y que había revalidado sus títulos en España.
El
sitio escogido como sede del Tribunal fue la ex Procuraduría
de Misiones, en la hoy calle Alsina esquina Perú.
El
primer protomédico y primer higienista que tuvo la Argentina
durante su gestión dictó normas sobre abastecimiento
de agua potable, panadería, mercados, construcción
de letrinas, reglamentación de cementerios y tratamiento
de la basura y además, se encargó de tomar exámenes de competencia
a todos aquellos que aspiraran a desempeñarse como boticarios
(farmacéuticos) y barberos (cirujanos). Dedicó
especial atención a la prevención de las epidemias,
especialmente la de viruela, practicando primero la variolización
(1785) y luego la vacunación (1805), que hizo obligatoria
en todo el país; también propició el aislamiento
de los enfermos contagiosos.
Puede
decirse que Miguel O´Gorman sentó las bases de
lo que sería la salud pública en nuestro país. |