El
proceso de adquisición del Inglés como Segunda
Lengua puede ser muy enriquecedor y favorecedor del aprendizaje
en general, si tenemos en cuenta esta diferencia
a la que alude el título del presente artículo.
En efecto, un idioma puede ser tomado solo como un objeto
de conocimiento o puede ser además un modo diferente
de comunicarse, otorgando un sentido mucho más
eficaz al aprendizaje del mismo.
Aprender
en Inglés
Espacio en inglés. Comunicarnos. Preguntarnos.
Pensar. Aprender jugando. Con la riqueza de lo diferente.
Así como viajar, que nos hace interesarnos más
por las cosas y detalles del lugar al que vamos. Miramos
quizás, con asombro, aquellas cosas que en nuestro
propio lugar no miraríamos, y que otros extranjeros
sí mirarían en el nuestro.
Una construcción, una plaza, un edificio, la gente,
los gestos, las palabras.... Atentos a todo, con un tiempo
distinto al cotidiano. Luego, sentarnos en un bar, en
el hotel, aquel lugar transicional en el que inevitablemente
vendrán recuerdos de nuestro propio lugar.
HABLAR DE LO PROPIO EN UN LUGAR EXTRANJERO. Eso puede ser aprender y enseñar en
inglés.
Hablar, pensar, recordar. Resignificar lo propio en el
extranjero. Momento necesario que en algún momento
del viaje se nos hace presente. Momento en el cual el
extranjero deja de ser extraño, para ser familiar.
Posibilidad que el viajar y el hablar en otro idioma nos
permite. Que no podríamos hacer hablando siempre
en nuestra primera lengua, o estando siempre en nuestro
lugar de origen.
QUE LO EXTRANJERO NOS SEA FAMILIAR. QUE LO
FAMILIAR SE TORNE EXTRANJERO.
Que
valga la pena comunicarse
Emoción de poder comunicarnos con otros distintos.
Emoción que nos hace afianzarnos en el lenguaje.
Despojados de palabras cotidianas, empezamos a encontrar
otras palabras. Pseudo-palabras, dialectos. Emoción
de sabernos en el lenguaje más allá de los
códigos. Dialecto entre idiomas.
Algo parecido debe suceder aprendiendo Inglés.
Para ser un idioma, debe primero ser balbuceo, dialecto,
media lengua, como cuando los bebés empiezan a
hablar.
Primero es idioma de otro. Luego dialecto y media lengua.
Luego idioma propio.
Sobrellevar el vacío de lenguaje, que solo el vínculo
con ese otro que nos mira, nos pregunta, nos alienta,
desde su otro lugar. Sabiendo que debe irse tejiendo un
“entre”, un espacio que lo soporte y lo sostenga.
Como
enseñantes en inglés, podemos ser como las
manos que sostienen el tejido de nuestros alumnos. Ser
telares. Como el idioma, sin el otro, deja de existir,
no tiene forma ni sentido.
Lic.
Soledad Lugones
Licenciada en Psicopedagogía
Directora
de Proyecto Savia
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