El
trabajo con padres es una tarea que nos atañe a
todos aquellos profesionales que trabajamos con niños.
Por lo cual, considero fundamental reflexionar sobre su
quehacer y la importancia que ellos tienen en el éxito
de la tarea que nosotros desempeñemos, ya sea pedagógica
o terapéutica.
En cada etapa de la vida y de la crianza de un hijo “Los
padres median entre el niño y el mundo, todas las
adquisiciones están teñidas, impregnadas
por el carácter de los afectos tempranos” Hebe Duprat.
Los
padres son modelos permanentes, son observados por sus
hijos constantemente como parámetro para comprender
al mundo y constituirse como sujetos.
La base de confianza en si mismos reside en la relación
que tienen con la madre y el padre. A partir de esta relación
que en un principio es de dependencia absoluta, se debería
ir transitando hacia una relación de independencia
acorde a la edad del niño y los padres deben tratar
de mantener coherencia en los mensajes que le brindan
y fundamentalmente escucharlos y estar atentos porque
el mismo niño indicará el momento para cada
paso hacia la autonomía.
Muchas
veces se mezclan las ganas de dejarlos crecer con el deseo
de que sigan siendo bebes y es allí donde se producen
algunos corto circuitos, donde exigimos
por ejemplo que deje el pañal y aún toma
leche en mamadera o duerme en cuna. Fundamental
es preguntarse por qué seguimos sosteniendo objetos
de bebés cuando les estamos diciendo que son más
grandes y que esperamos por ejemplo que
haga pis como papá y mamá. ¿Le dejo
la mamadera porque no puede o por comodidad? ¿Los
barrotes aún son necesarios o es más fácil
para que no se quiera pasar a la cama de papá y
mamá?
Quienes
trabajamos con niños y padres comprendemos que
es muy ardua la tarea que les toca como papás y
tenemos que tratar de acompañar, ayudar, orientar,
comprender y ser agentes de reflexión constantes
para que ellos se sientan entendidos y no observados o
evaluados.
En estos últimos tiempos resulta muy difícil
que los padres logren entender que ellos saben mucho y
que ese saber hay que escucharlo y autorizarse a asumir
la responsabilidad que implica criar a un hijo. Toda la
información que la modernidad nos brinda y la que
los profesionales especializados nos aportan resulta enriquecedora
para pensar, debatir y tomar decisiones, pero éstas
tienen que ser tomadas por los padres considerándolas
apropiadas.
Nos detendremos en los tres primeros años
de vida del niño que son fundantes para las posteriores
matrices de aprendizaje. Los padres en estos años
pasan por diferentes momentos: “Cuidado
del ser”, “el
deambulador y el poder”, y “ser
tres y tolerar ser excluido”.
La experiencia que viven los padres en el primer
año de vida de un niño es de cuidado del ser,
de encuentro. Anzieu dice que “el
vínculo de los papás con los lactantes es
de envoltura. El concepto de envoltura sonora, térmica,
acústica es más representativo del vínculo
estrecho que tiene el bebé con su entorno, lo sensible
que es a la luz, al sonido, a la sensación de la
sábana, a los brazos, a la imposibilidad de diferenciar
los estímulos”.
El bebé no escucha la voz de la mamá solamente
con el oído, lo hace con todo su cuerpo y durante
el primer año va a percibir las intensas sensaciones
que viven los padres de desconcierto, alegría,
encuentros, desencuentros, gozo, organización,
desorganización, etc. y van a ir dejando huellas.
Durante el segundo año
de vida las características
de los niños cambian rotundamente, ahora
caminan, trepan, curiosean y experimentan armando y desarmando,
son inconstantes y comienzan a probar el desafío
de movilizarse por su cuenta lo cual les
da otro poder que hasta ahora no tenían. Ahora
en los padres aparece el reto, la prohibición,
el enojo, etc. Pueden ser padres que “dejan hacer”
o padres ”que controlan”. Los niños
a esta edad necesitan encontrar adultos que les comprendan
pero fundamentalmente que les marquen la zona donde moverse.
Winnicott dice: “...actitud de
comprensión y discreta oposición frente
a conductas que requieran un límite...requisito
básico para preservar la convivencia familiar...Esto
tiene la contrapartida de aceptar y respetar la separación
e indiferencia momentánea del hijo, la madre debe
estar “disponible” pero también tolerar
que tal vez ese hijo no la requiera”.
En esta etapa es bueno comprender que los niños
se están diferenciando de mamá y papá
y no están provocándolos especialmente a
ellos, es una etapa de crecimiento y ello implica a veces
pelearse para poder separarse, porque si estoy muy pegado
no puedo separarme, el negativismo típico en esta
etapa ubica a los padres en un lugar de pelea que no es
el apropiado. Somos los profesionales que estamos colaborando
de alguna manera en la crianza de ese niño los
encargados de acompañarlos para que puedan encontrar
otro lugar desde el cual vincularse.
El tercer momento justamente se trata del ser tres, en el tercer año
de vida los niños comienzan
a diferenciar roles familiares y a poder tener representación
interna de ello. Es importante que los padres
comprendan la importancia de esta etapa para la formación
moral, sexual e intelectual de su hijo. En esta etapa
podrán despertar su curiosidad, plantearse preguntas,
desarrollar una actitud libre y cuestionadora o sumisa
e inhibida. Esto es algo que los padres deberían
preguntarse para saber la implicancia de los aprendizajes
de esta etapa que marcarán de algún modo
el resto.
Winnicott dice: “Con algunos de sus hijos, tendrán
suerte si sus acciones los ponen rápidamente en
condiciones de usar símbolo, jugar, ser creadores
en formas satisfactorias, pero aún así es
posible que el camino para llegar a ese punto sea pedregoso.
Y sea como sea ustedes cometerán errores, que serán
vistos y sentidos como desastrosos...Las recompensas llegan
de modo indirecto”.
El análisis de la realidad de los padres, en las
distintas etapas del crecimiento, nos permite pensar que
existe la posibilidad de incorporarlos en nuestra tarea
porque podemos reconocer la importancia que tiene su quehacer
en la vida social del niño. Fundamentalmente en
el trabajo con niños pequeños, los padres
podrán aportar información trascendental
y podrán ser agentes básicos para el trabajo
con ellos.
Lic.
Silvia Chapov
Psicopedagoga y Directora del
Jardín
Materno Infantil Pisapisuela
Email: silviachapov@hotmail.com
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