Cuando
un niño nace una mezcla de sensaciones nos invade,
por momentos nos cuesta imaginar que ese ser que nos mira
estuvo en nuestra panza y ahora así como así
puede estar con otros. Aparece casi instintivamente la
necesidad de tenerlo lo más cerca posible para
sentir tranquilidad interna, como si el cuerpo supiera
que la indiferenciación primera es importante,
la unión inseparable es fundamental para que ese
niño luego de haber estado pegado, indiferenciado,
pueda separarse y ser persona.
Nuestro punto de partida en esa relación única,
e irrepetible es el momento de la alimentación.
Es el tiempo que generalmente nos tomamos para deleitarnos
con la maravillosa creación, para recordar los
momentos vividos con ese hijo en la panza, para soñar
e imaginarnos el futuro y por sobre todo reencontrarnos
con lo mítico que hay en el hecho de amamantar
o alimentar al otro que necesita de uno para seguir viviendo.
En estos primeros vínculos, la voz del profesional
a cargo de la salud de nuestro bebé, la voz de
los abuelos y abuelas, la voz del papá, la voz
interna que dice lo que supuestamente debemos hacer y
la voz de la cultura marca de alguna manera ese primer
vínculo.
¿Qué hacemos nosotras, las mamás,
frente a esto? Nuestro hijo cuando nace
nos posibilita entrar al mundo adulto donde somos responsables
de la crianza, permitiendo esto varias alternativas e
infinidad de respuestas que serán seguramente un
equilibrio de todas las opiniones del afuera pero una
decisión personal de esa mamá con su bebé.
Por eso es imposible enumerar respuestas o maneras de
relación entre la mamá y el bebé
porque es una comunicación particular que sólo
puede analizarse uno a uno.
Como profesionales relacionados con estas temáticas
debemos conocer la dimensión y la importancia que
tienen estos primeros vínculos para la constitución
de ese ser y promover el encuentro de esa mamá
con su bebé, apoyándola, conteniéndola
en la búsqueda de “su” manera de relación
que le permitirá escuchar y entender a su hijo
que podrá así, comunicarse con su mamá
y luego con el resto del mundo.
Lic. Silvia Chapov
Psicopedagoga y Directora del
Jardín
Materno Infantil Pisapisuela
Email: silviachapov@hotmail.com
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