Entramos
al jardín de Infantes... ¿cuáles
son los indicios que nos permiten darnos cuenta de que
estamos en una sala de tres? Uno
de los indicios es seguramente que esa sala
se hace escuchar ¿Cómo?
Es
una sala donde los sonidos, los ruidos y las palabras
estarán presentes. El lenguaje es uno de los
protagonistas principales en esta edad. Les permite entrar
en una etapa de juego diferente “simbólico” a través del cual se juegan distintos roles (mamá,
papá, etc.). Los juegos se enriquecen con la palabra
que los anuncia, los describe y les da sentido.
En
el desarrollo del niño como ser social, la lengua
desempeña la función más importante.
Un niño que aprende el lenguaje, aprende al mismo
tiempo otras cosas mediante él, se forma una imagen
de la realidad que lo circunda y puede actuar y reflexionar
sobre esa misma realidad. Ese accionar le posibilita seguir
construyendo la imagen de sí mismo conociéndose,
encontrándose con su cuerpo y comenzando a observar
las diferencias con el otro.
El
lenguaje comienza a ser ya un medio para la comunicación,
la transmisión de ideas, emociones, deseos, permitiendo
la interacción y el aprendizaje. El contexto juega
un rol fundamental en la comunicación lingüística,
ya que se usa siempre dentro de un dominio cultural y
social complejo.
Todos
los niños al ingresar al jardín son comunicadores
competentes, el grado varía de acuerdo a la edad,
su experiencia previa y el lugar que ocupa la palabra
en sus hogares. El niño cumple con reglas que rigen
el funcionamiento de la lengua aunque no pueda explicarlas.
El maestro cumple un rol fundamental en la
estructuración del discurso infantil desarrollando
estrategias de apoyo para un mejor desempeño comunicativo.
Un segundo indicio: “descubriendo las
diferencias”. ¿Cómo lo vemos?
En el fuerte interés que tienen los chicos de esa
edad por las diferencias, especialmente en relación
a los genitales y a las diferencias con el cuerpo del
otro. Aparece una gran necesidad de exhibicionismo y de
ir hacia afuera para encontrarle sentido al adentro.
Por
eso es una sala donde el movimiento parece arrasar con
todo, acompañado de la palabra. Son inquietos
y gritones, no pueden parar y les cuesta controlar su
actividad y por ello pueden escuchar poco, manteniéndose
en el lugar de “centro del mundo”.
Un
tercer indicio está relacionado con “su majestad el niño/a”, ¿dejarán
fácilmente el trono?
Les cuesta dejar de ser el centro del mundo de sus padres,
queriendo mantener el lugar de privilegio hasta aquí
ganado, especialmente en la relación de los varones
con sus mamás y las nenas con sus papás.
El problema aparece cuando los grandes le recuerdan que
es sólo un niño y que los que marcan los
límites y dicen si o no son ellos. Uy! Ahí
se viene un problema serio ¿no? ¡LOS
LIMITES! ¿Qué son los limites?
Los
límites son una necesidad para el niño.
Le enmarcan su espacio para crecer y crear, lo contienen
para que pueda moverse libremente y elegir dentro del
campo de sus posibilidades. Con límites pueden
elegir, optar un camino u otro, salir y entrar, abriéndose
así un abanico de posibilidades.
Hay
tantas formas de poner límites como padres y docentes
existen, pero siempre teniendo en cuenta la importancia
de ACLARAR lo que es importante para la persona
que está poniéndolos, INFORMAR claramente la conducta que se espera del niño y EXPLICAR los motivos de las decisiones.
Otro
indicio: la sala está silenciosa…
hay crayones!! ¿Qué pasa con el dibujo?
Se los puede observar muy concentrados en
la actividad, que dura poco tiempo, pero que es muy intensa
ya que pueden controlar el garabato y comenzar a realizar
los cierres que serán paso previo de la figura
humana y de las letras mucho más adelante. El lenguaje posibilita la puesta de nombre a las producciones
gráficas; en un primer momento, este “ponerle
el nombre” es posterior a la realización
del dibujo, de acuerdo a la forma lograda. Luego de un
tiempo pueden anticipar la figura a realizar.
El dibujo constituye un proceso complejo en el que el
niño reúne diversos elementos de su experiencia
para formar un todo con un nuevo significado que expresará
su mundo interior.
Por
último, otro indicio es lo que sucede
con los objetos. En esta sala cualquier objeto podrá transformarse
en un elemento del juego. Por ejemplo, un palo permitirá
desarrollar un juego de “ser espada”,
de “ser remo”. etc., ya que para
despertar la imaginación de los niños de
esta edad sólo hace falta presentar un elemento
que se deje transformar en...
Es una etapa muy creativa y con mucha posibilidad
de desarrollar la imaginación. Esto tiene un doble
aspecto: la riqueza desde la fantasía que permite
crear y el comienzo de la posibilidad de diferenciar fantasía
y realidad. No implica perder la posibilidad
de desarrollar aspectos creativos usando la fantasía
y la imaginación.
“Su
vida está poblada de imágenes, algunas lo
apaciguan, otras lo inquietan, necesita conservarlas,
recrearlas, abundan en detalles los objetos fantásticos
y reales. La imagen es fugitiva, el dibujo la retiene,
los videos, los libros, le permiten hacer aparecer y desaparecer
la imagen a voluntad, pero la creación permite
exteriorizarlas"
A
partir de estos indicios nos ponemos a pensar cuántos
proyectos didácticos podemos desarrollar en función
a las características de una sala, teniendo siempre
presente la historia de cada uno de los integrantes y
analizando la realidad social y cultural a la que pertenecen,
para lograr así pensar en una enseñanza
que iguale posibilidades, entendiendo y trabajando desde
las diferencias.
Lic.
Silvia Chapov
Psicopedagoga
y Directora del
Jardín
Materno Infantil Pisapisuela
Email: silviachapov@hotmail.com |