El maestro, el pedagogo... A pesar de los momentos difíciles
y de corridas vale la pena parar unos minutos para pensar
lo importante que es el rol del maestro ¿por
qué? ¿Qué recuerdos surgen cuando
uno piensa en sus maestros?
Nos conecta con nuestra niñez, con nuestros recuerdos
y vivencias, con la mirada y palabra de aquel maestro
que más allá de la materia que dictaba
nos dejó una enseñanza, nos enseñó
a querer y respetar nuestros símbolos patrios,
nos ayudó a confiar en nosotros o nos pemitió
opinar diferente y defender esa posición.
El
lugar del maestro como figura fundamental en el vínculo
enseñanza-aprendizaje y que continuamente estimula
a sus alumnos para que sean más autónomos,
para que puedan superar dificultades, para que sean
seres creativos, para que logren desarrollar sus posibilidades
y encontrarse con otros en un espacio especialmente
preparado para aprender.
Por todo ello quiero destacar la tarea de los maestros
y las maestras que cumplen un rol fundamental en la
vida de sus alumnos, por ello es necesario una excelente
formación profesional, capacitación permanente
y un equipo directivo que acompañe y guíe
los procesos de aprendizaje.
“Maestro
es quien disfruta del aprender, del jugar con las ideas
y las palabras, con el sentido del humor, con las preguntas
de sus alumnos. Que no se obliga a la urgencia de responder
desde la certeza, sino que consiguen construirse desde
la pregunta”
“Poder
ser un buen maestro no se logra sólo con técnicas
y cursos, requiere un constante trabajo consigo mismo
para construir una postura, un posicionamiento como
aprehendiente, que se trasladará en los modos
de enseñar” Alicia Fernández - “Poner en juego el saber”
Para aprender se necesita libertad; un enseñante
con deseo de aprender, de enseñar y que asuma
que el alumno cuando aprende deja de necesitarlo. “Aprender, es a-prender y no prender” Marina Müller
Muchas
veces creemos que hablar sobre las dificultades con
un niño o con un grupo va a poner en descubierto
alguna falta nuestra que dejaría en evidencia
que no somos perfectos y que no tenemos respuesta para
todo. Pero cuando las maestras jardineras, nivel en
el que me desempeño, descubren que hay un lugar
para equivocarse y pensar pudiendo reparar lo hecho
inadecuadamente sienten un gran alivio que les permite
crecer como profesionales y sobre todo ayudar a un niño
o a un grupo que seguramente está pidiendo ayuda
o por lo menos está mostrando que le pasa algo.
Escuchar y mirar son la clave para conocer
el mundo de los niños en general y de nuestros
alumnos en particular, ustedes dirán
¡qué sencillo!. Realmente ¿es
sencillo? Para escuchar primero tenemos
que hacer silencio, dejar por un ratito de pensar que
somos siempre nosotros los que tenemos el saber y poder
aguantarnos las ganas de decir y reemplazarla por lo
maravilloso de escuchar y mirar; recordar que el otro
es diferente a mi y que tiene una historia previa que
lo define y lo ubica en un lugar único e irrepetible;
redescubrir el deseo de saber y de búsqueda que
uno tiene espontaneamente cuando es pequeño...
A partir de lo dicho es importante recalcar
el lugar trascendente que tiene el maestro en la detección
de dificultades y la gran posibilidad de acompañar
a los niños y sus familias en sus procesos de
aprendizaje.
Muchas veces el maestro o maestra no pueden
solos con tanta responsabilidad, entonces es momento
de pedir ayuda a los directivos, a los equipos psicopedagógicos
de la institución donde trabajan o a algún
asesor pedagógico que sea capaz de contener y
ayudar a ese profesional que también necesita
ser escuchado y guiado en la maravillosa tarea de educar.
Lic.
Silvia Chapov
Psicopedagoga
y Directora del
Jardín
Materno Infantil Pisapisuela
Email: silviachapov@hotmail.com