El
ingreso a primer grado suele ser un momento fundamental
en la vida familiar. Aún contemplando las variantes,
porque depende si se trata del primer hijo que además
ingresa a primer grado, o del segundo o los siguientes…
Pero
es fundamental porque se trata de tomar decisiones: los
padres tenemos que proyectar qué tipo
de educación queremos para nuestros hijos, qué
posibilidades tenemos, qué expectativas.
La
educación no comienza con el ingreso a la escuela
primaria, sino desde el momento del nacimiento: desde el
mundo familiar, que en un comienzo va a alojar a ese niño. Sigue en casa y también en el jardín de infantes.
Sin
embargo, el momento de comenzar la primaria se vive como
un hito, una marca, el ingreso a una cultura nueva: la de
la responsabilidad, los horarios, los boletines, el cuaderno
prolijo, etc, etc. De sólo pensar, a nosotros los
grandes nos da dolor de panza…
Es
importante saber que tanto lo que hicimos los padres hasta
ese momento, como el trabajo de los docentes del jardín,
preparan al niño para afrontar el pasaje. También
debemos confiar en los chicos y sus capacidades para transitar
nuevas experiencias.
En
el momento de la elección, es necesario despejar
algunos criterios: escuela pública o privada,
laica o religiosa, tradicional o ajironada. Estas divisiones,
aparentemente muy tajantes, son simplemente el paso inicial
para introducir la problemática.
También
hay algunas preguntas decisivas para ir reflexionando y
tomar la decisión con tiempo: ¿Queremos
una escuela similar a la nuestra o algo muy diferente? ¿Fue
una buena experiencia nuestra escolaridad primaria? ¿Qué
es lo más importante para nuestra elección? Antes de avanzar con la elección, tenemos que establecer
prioridades.
Cada
familia irá encontrando respuestas y abriendo nuevas
preguntas. Lo importante es la coherencia entre
los valores, criterios, ideología de la escuela y
la familia. Aunque no se trate de una sintonía
absoluta, ya que siempre va a haber alguna diferencia.
Si
la decisión es que el niño continúe
en la misma escuela del preescolar, se trata de hacer un
proceso de reelección de la misma escuela recabando
toda la información necesaria.
Para
los niños, sin duda es un momento muy importante
en la vida. Implica crecer, “ser más
grande”. Según la singularidad
de cada niño, ello puede generar temores, inquietudes,
ganas, expectativas, o la mezcla de un poquito de todas
esas emociones. Necesitan acompañamiento y si preguntan
cómo es primer grado, que los adultos les podamos
transmitir aquello que creamos sea lo mejor para ellos.
El
legado de la educación es el mejor que podemos brindarle
a nuestros niños. Educación entendida en sentido
amplio: la de casa, la del club, la cultura del lugar donde
viven y crecen y la escuela. La escuela tiene un lugar privilegiado
porque los tiene a ellos, los chicos, como protagonistas
de sus aprendizajes, es un lugar para socializarse y construir
el mundo en que deseen vivir.
Muchos
niños no pueden acceder a ir a la escuela y las secuelas
de esto son, además de un profundo dolor, un pueblo
más pobre y desvalido, sujeto a los avatares del
poder que los domine.
Es
por todas estas razones que es muy importante que le dediquemos
un tiempo a la reflexión para realizar una elección
satisfactoria para nuestros hijos.
El
desafío para los padres es invitarlos a pensar. El
futuro de los niños lo merece.
Por Silvana Mermelstein
Licenciada en Psicología
(Vicedirectora
de Proyecto
Sur) |