"Desafios de la educación en el Jardín Maternal:
viejos problemas y  nuevas propuestas."

 

La educación de los niños de 0 a 3 años implica determinados problemas que es necesario abordar para pensar en instituciones educativas que desarrollen propuestas de enseñanza adecuadas a los niños pequeños, incluyendo los cuidados básicos desde la intencionalidad pedagógica. 

Desde el reconocimiento del Jardín Maternal como parte del Nivel Inicial y como espacio educativo, debemos, a su vez, establecer las peculiaridades que lo identifican y que caracterizan las especificidades de las acciones educativas con los niños mas pequeños: la tarea con las familias, el desarrollo del lenguaje, el abordaje de los contenidos, el rol del educador, sus estrategias e intervenciones, los espacios, los tiempos, los materiales, la organización institucional, la planificación, las propuestas de enseñanza.

Por otra parte, debemos pensar en una modalidad de planificación que integre y articule a todas las propuestas: los Recorridos Didácticos. Esta planificación posibilitará organizar la complejidad de la educación en los primeros años buscando alternativas para desarrollar propuestas ricas que enriquezcan los aprendizajes infantiles. Esto será posible desde un modelo educativo de calidad sustentado en el derecho de los niños a educarse desde edades tempranas.
El docente asume un rol fundamental al ser quien pone en juego la función pedagógica y social que el jardín maternal cumple como toda institución educativa.

Es fundamental comprender y analizar la tarea en cada una de las secciones del Jardín Maternal y las diferentes posibilidades de organización de las propuestas respetando las peculiaridades de la institución y de los niños.
Identificar las posibilidades de aprendizaje de los niños de 0 a 3 años implica adecuar los modos de enseñar, el estilo de las propuestas y redefinir qué, cómo y cuándo se enseña. Sobre la base de diseñar y desarrollar las tareas sobre la base de relaciones afectivas fuertes y respetuosas, se hace necesario partir de la observación de los niños, sus acciones y relaciones a fin de planificar las tareas y las intervenciones favoreciendo los aprendizajes y las posibilidades del desarrollo infantil. En el desarrollo de las tareas diarias se hace necesario contar con tiempos individuales y grupales, tiempos de cuidados, descanso y mimos, tiempo de propuestas secuenciadas con diferentes modalidades de intervenciones docentes, que favorezcan los contactos con múltiples objetos, las diversas acciones e interacciones, el acercamiento personal, a fin de colaborar en los procesos personales de aprendizaje y en los inicios de conformación de lo grupal.

Si lo actitudinal siempre implica el sustento de toda propuesta, en el Jardín maternal adquiere dimensiones fundamentales ya que cada una de las actitudes de los adultos cercanos se impregnan en el presente y el futuro de los niños. Sabemos que en edades tan tempranas, cuando cada gesto transmite tantos significados, una sonrisa, una caricia, un modo de acercarse, marca el rumbo en las relaciones y en la vida. En este sentido es fundamental reconocer que la necesidad de una comunicación básicamente gestual y corporal, se complementa con el acompañamiento del desarrollo del lenguaje verbal, e implica un docente con una disponibilidad corporal, afectiva y lúdica peculiar. Se incluye también la necesidad de establecer con las familias relaciones de respeto y complementariedad que implican un complejo trabajo diario de ajustes y reajustes entre la comprensión de las diversas realidades familiares y la adecuación a las normas que toda institución educativa implica.

Ahora bien, si pensamos en cada una de las salas, podemos comprender que lo moral y lo epistemológicamente bueno no es lo mismo para la sala de bebés que  para la sala de uno y para la de 2 años; que los espacios de seguridad, los recorridos de enseñanza y lo que entendemos por la promoción de lo humano es diferente en cada sala; tampoco son iguales los andamios que deben construirse, ni se refiere a lo mismo el pensar, retomando a Victoria Peralta, en una “Educación Oportuna para cada etapa de la vida”. Los que “miramos” al Jardín Maternal desde adentro sabemos que lo que se considera oportuno para otras etapas de la vida no tiene absolutamente nada que ver con lo oportuno para la educación de los niños de 0 a 3 años.

Si pensamos en los viejos problemas desde nuevas propuestas, podemos encontrar el equilibrio necesario entre los contenidos y la crianza, entre la sobre estimulación y la ausencia de propuestas, entre la planificación y la improvisación, entre la ausencia y la invasión familiar, desde resoluciones que prioricen a los niños y posibiliten el trabajo educativo.

Entonces, debemos alejarnos de las controversias que son parte de la historia y el presente del Jardín Maternal:

1) Aún se considera que  la educación en las primeras edades debe restringirse al ámbito familiar, pensando en una primer etapa familiar y en una posterior etapa escolar, en vez de centrarse en la idea de una formación simultánea. Es necesario destacar que la tarea educativa en el Jardín Maternal complementa y no suplanta la familiar.

2) Aún se desvalorizan los conocimientos que se brindan a los niños en estas edades, no  considerados como contenidos escolares sino como saberes cotidianos por lo cual un niño no debe acceder a la escolaridad para obtenerlos. De la mano de esta idea viene entonces la presencia de un docente que no debe saber mucho porque lo que debe enseñar es en realidad poco y sencillo. Obviamente esto dista absolutamente del rol profesional que hoy se le adjudica a los docentes en las edades más tempranas del desarrollo. Cuanto más pequeños son los niños más compleja es la tarea educativa y más saberes profesionales se ponen en juego.

3) La discusión  entre “la no intervención” para dejar que los niños construyan sus aprendizajes y la sobre estimulación agobiante. Ambas posturas extremas dejan de lado la idea de que nada se construye en el vacío y que los niños necesitan contenidos sobre los cuales construir sus procesos, y a su vez, que las intervenciones excesivas son más bien interrupciones que coartan el desarrollo y el bienestar infantil. Es tan negativo para el desarrollo infantil el exceso de estimulación que agobia como la ausencia de propuestas que lo dejan  desamparado.

4) La falsa oposición entre juego y contenidos, que presenta una disputa sin sentido entre la enseñanza de contenidos y el juego, dando cuenta de la incomprensión del lugar que ocupan ambos en el desarrollo y el aprendizaje infantil. En todo caso es necesario replantearse qué entendemos por contenidos y enseñanza, de qué contenidos estamos hablando y cómo los estamos abordando.

5) Sin una planificación rica, flexible y contextualizada, no es posible considerar todos los aspectos necesarios organizándolos como una trama viva que teje diseños de recorridos de buena enseñanza.

6) El trabajo respetuoso y complementario con las familias posibilita centrarse en el bienestar infantil, los padres son el eje  y sostén básicos de los niños, partícipes fundamentales de la educación de sus hijos, si bien la responsabilidad de la educación escolar es de la institución educativa siendo sus actores los profesionales que asumen las responsabilidades y decisiones. 

Hablar de enseñanza en edades tempranas, implica necesariamente pensar en las especificidades del desarrollo de los niños, las modalidades organizativas de las instituciones, la adecuación de los proyectos (sus temáticas, sus metas, sus contenidos, sus propuestas, sus secuencias) y fundamentalmente la esencial disponibilidad docente (afectiva, lúdica y corporal) para diseñar y coordinar la enseñanza y acompañar los aprendizajes en la etapa más fértil y a su vez más vulnerable del desarrollo y de la educación.

Trabajar con los niños pequeños desde este respeto y desde la idea del enriquecimiento de todos por cada uno de estos aportes, conforma la formación en valores democráticos. Pero ¿cómo educar desde esta mirada en un mundo complejo como  el actual? Formando sujetos capacitados para expresarse, defenderse, comunicarse, contactarse, formar un pensamiento crítico y autónomo, sentirse parte responsable de los sucesos personales y sociales. Y esto se forma desde los inicios educativos. De allí la  importancia significativa de pensar en una Educación Inicial de calidad para todos los niños,

 

Laura Pitluk
Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educacion.
Profesora de Educación Preescolar.

 

Este escrito toma aportes de diferentes libros y artículos de la autora: - “La planificación didáctica en el Jardín de Infantes: unidades didácticas, proyectos y secuencias didácticas. El juego trabajo. Ed. Homo Sapiens. Rosario. 2006. - Revista Trayectos. Caminos alternativos. Educación Inicial. Editorial Trayectos. - “Educar en el Jardín Maternal: enseñar y aprender de 0 a 3 años” Ed. Novedades Educativas. Bs As 2007. - “Aprendizaje y nuevas perspectivas didácticas en el aula”. Autora del capítulo “La enseñanza en el Nivel Inicial: sus especificidades. Coordinación Norberto Boggino. Ediciones Homo Sapiens. Rosario. Octubre 2006. Revista Trayectos Caminos alternativos. Educación Inicial.