Estimados
lectores, compañeros de viaje: el verano pasó
y llega lentamente el otoño. Junto a él,
iniciamos el año con esperanza y caminos a recorrer.
Antes
de tomar nuevos rumbos pasemos por las preguntas que quedaron
formuladas en el escrito anterior:
-
¿Qué
acontece en el niño y su vida psíquica
cuando se produce el encuentro con el arte?
-
¿Qué
posibilidad le brinda el mundo simbólico e
imaginario que se despliega en ese encuentro, y en
particular con los cuentos?
Dijimos
que para que el mundo simbólico e imaginario del
niño se construya es necesaria la inscripción
de la ausencia de la madre. Que el niño pueda nombrarla
cuando no está, que la palabra sea la presencia
de una ausencia.
De
este modo, también el resto de los objetos del
mundo se incorporan a través de las palabras.
LOS
CUENTOS favorecen la riqueza del mundo simbólico.
Son una invitación a tomar distancia de la madre,
del hogar, a alejarse de la realidad cotidiana, para sumergirse
en la historia que, junto al protagonista, vivirá.
Como hecho literario, artístico y estético
impulsa al niño, por el placer experimentado, al
movimiento orientándolo a la vida, a la construcción
de lazos, a la relación creativa y deseante con
el mundo.
Partiremos hoy, entonces, junto
a Simbad, Mongorito Flores o los chicos del pájaro
de papel.
¿Qué
le transmiten y qué posibilidad le brindan estas
historias de aventuras y de paseos, de cercanías
y lejanías, de pérdidas y tesoros encontrados?
Las
historias de viajes y viajeros permiten construir, en
las cadenas de las palabras y del espacio, nuevos lugares
que lo invitan a salir, a mostrar su ser.
Ese viaje no es posible si no siente que tiene un hogar
nutricio y cálido que lo ampara: el mundo que ha
ido incorporando paso a paso en el camino de su crecimiento.
El hogar lo prepara, lo equipa para poder sortear luego
los vaivenes que su deseo enfrentará a lo largo
de su vida.
También el hogar puede anclarlo, encadenarlo y
atraparlo sin poder conocer otros mundos fuera del oscuro
ambiente de la casa.
En
la construcción de la distancia y las ausencias,
hay momentos críticos en los que el trabajo con
cuentos de viajes son sumamente enriquecedores para el
psiquismo del niño.
Por ejemplo, en sala de 2 años
o en el trabajo clínico con pacientes niños
o adolescentes, que presentan dificultades en relación
al “despegue”.
A través de las historias
de viajes y viajeros transita nuevos mundos, enfrenta
peligros, vence las adversidades y vuelve, recibiendo
un mensaje sobre:
- el
valor de la libertad
- la esperanza en las capacidades frente a los infortunios
y peligros de la vida
- la
tenacidad del deseo
- la
valentía frente a los obstáculos
Aún
en los cuentos de viajes más simples para los niños
pequeños, parece encontrarse una experiencia fundacional
e iniciática respecto de la soledad, la libertad
y la independencia.
Entonces y llegando hoy a destino:
¿qué viajes y qué viajeros? Viajeros
que, como los chicos del cuento del pájaro de papel
en la siesta apacible del barrio, nos invitan a rescatar
el valor y la fortaleza en la aventura de la vida y a
conocer y compartir, a través de las palabras,
la inmensidad del mar.
Hasta
la próxima y buen viaje, Andrea Rur. |